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Durante el carnaval, se pueden disfrutar en un solo lugar todos los ritmos únicos que hacen la diversidad musical de la isla. Tan sólo tiene que pararse en la ruta del desfile y dejar que sus sentidos se balanceen al compás de cada ritmo que pasa. Las comparsas convierten las angostas calles de Willemstad en un serpenteante corredor de palpitantes ritmos y danzas frenéticas.
Pero no piense que un acontecimiento tan exuberante ocurre solamente una vez por año. Los ritmos de la isla palpitan con fuerza y rapidez en el corazón de la abarcadora cultura de Curazao. La tumba, un tipo de música para bailar que es sumamente popular y auténticamente afrocaribeño, se originó con los esclavos que la crearon con herramientas rudimentarias. La danza seú emula los movimientos tradicionales de la cosecha. Tambú, también denominado el blues de Curazao, se inspiró en danzas tan sensuales con las que los esclavos expresaban sus privaciones, que el gobierno una vez lo prohibió.
Los artistas de Curazao reflejan cada faceta del legado musical de la isla, desde los ritmos tradicionales hasta los modernos. Oswin Chin Behilia, uno de los preferidos desde la década del sesenta, mezcla la lírica folclórica clásica con el jazz. Recientemente, la estrella del jazz, el pianista Randal Corsen, sacó a la venta Dulsura di Korsou (Dulzura de Curazao), que cubre 100 años de música folclórica.
“Siempre quise grabar un CD con música folclórica de mi lugar de nacimiento”, declara Corsen. “Desde que era niño he estado tocando algunas de estas canciones. Espero que el resultado demuestre un poquito de la rica diversidad musical de Curazao”.
La premiada cantante Izaline Calister, llamada “la diva descalza del Caribe”, recientemente sacó a la venta su nuevo CD, Speransa (Esperanza). En festivales y giras, combina a la perfección los tradicionales ritmos en papiamento con los palpitantes ritmos de la música afroantillana y crea así su distintivo estilo de jazz.
Cada mes de octubre, el Festival de Jazz de Curazao presenta destacados artistas de los Estados Unidos, Europa y Sudamérica. Los visitantes famosos y los músicos locales tocan gratuitamente en cafés y en otros locales de ingreso gratuito en todo Willemstad.
El primer fin de semana de agosto, Curazao se sacude con el Curazao Salsa Tour. Los mejores músicos y troupes de baile de América Latina actúan y compiten. Alucinante música, danzas candentes, fiestas en la playa que duran todo el día y grandes espectáculos nocturnos mantienen la acción hasta la madrugada. Además de la música de discoteca y el baile, el tour presenta una fiesta salsera que se anuncia como la más grande del mundo, una competencia internacional de salsa con miles de dólares en premios, y una competencia de bikini y danza para coronar a Miss SalsaKini.
El talento de Curazao no se limita a los ritmos divertidos. Tania Kross, una mezzosoprano que actúa en las óperas de Europa, obtuvo el premio Dutch Edison “Best Classical CD of 2006” por su CD latinocaribeño, Corazón.
El CD Riba Dempel, una buena muestra de la música ecléctica de la isla, presenta los éxitos para bailar de las bandas más populares de la isla.
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Architectura de Colores Vibrantes: Patrimonio Mundial de la UNESCO
Por Jane Ammeson
Inspirado en la madre patria de los holandeses, quienes fundaron Willemstad en 1634 sobre el puerto de aguas profundas de Curazao, el colorido centro de la ciudad fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, uno de los pocos en el Caribe. La influencia colonial holandesa, con sus tejados de dos aguas de ángulo bien pronunciado, se fusiona con los sabores del Caribe: las ventanas con celosías, las galerías sombreadas, detalles decorativos y las aguas de St. Anna Bay, para crear un paisaje urbano excepcional.
Durante la larga y colorida historia de esta ciudad portuaria, conocida por sus 765 monumentos nacionales, Willemstad ha entrelazado los estilos arquitectónicos de un mundo variado de viajeros. El piso cubierto de arena de la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, de 278 años de antigüedad y la más antigua sinagoga del nuevo mundo que todavía se usa, rememora el momento en que los judíos, temerosos de la Inquisición española, tenían que orar en secreto. Una opulenta mansión en Scharloo, también denominada “el pastel de bodas” por su elaborada moldura ornamental, es considerada una réplica exacta de una anterior embajada española en Caracas.
Los ocho fuertes que aún se encuentran en Curazao reflejan la necesidad de protección de la isla a través de los siglos. Tanto Waterfort, originalmente construido en 1634 y reemplazado doscientos años más tarde, como el fuerte Riffort, de 182 años de antigüedad y que ofrece una terraza que corre paralela al agua, hoy albergan restaurantes y tiendas.
La importancia histórica de la arquitectura de la isla no termina en los límites de la ciudad. Las landhuizen (casas de plantaciones) alguna vez fueron las viviendas de acaudalados terratenientes. Cincuenta y cinco de estas viviendas se restauraron hasta lograr su belleza original y hoy funcionan como restaurantes, comercios y museos. La bebida insignia de la isla, blue Curacao, se destila en Landhuis Chobolobo. Landhuizen Daniel y Dokterstuin son restaurantes. Groot Santa Martha y Brievengat ofrecen la posibilidad de echarle un vistazo a lo que fuera la vida en la isla siglos atrás.
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