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Arquitectura
¿Le parecen curiosas las edificaciones de colores pastel que proyectan reflejos danzantes sobre las aguas que dividen Willemstad? No tiene más que armarse con un panfleto de la Historic Willemstad Architectural Walking Guide (Guía arquitectónica a pie del Histórico Willemstad) para aventurarse por Punda, cruzar el puente flotante Queen Emma y explorar las calles de Otrobanda.
La estrecha Bahía de St. Anna divide el asentamiento original de Punda (la punta) de Otrobanda (el otro lado). Tres puentes comunican los distritos de la ciudad, cada uno bautizado en honor a una reina holandesa, y las calles llevan nombres igualmente holandeses. La lealtad a la Corona holandesa se mantiene hasta la actualidad, y a medida que pasa el tiempo, contribuye a unificar las dispares culturas asentadas en Curazao.
La arquitectura de la hilera de fachadas que bordean la zona ribereña de Punda abarca el estilo barroco europeo del siglo XVIII, pero con una paleta de colores caribeños: anaranjado mango, rosado guayaba, amarillo papaya y verde aguacate. Cuenta la leyenda que las fachadas multicolores estuvieron originalmente pintadas de blanco, hasta que en 1817 el Gobernador General, Albert Kikket, se quejó de que el resplandor de las edificaciones le producía dolor de cabeza, por lo que decretó que todas fueran pintados en coloridas tonalidades.
Para apreciar cómo la historia, la arquitectura y el arte se combinan en el presente, visite Kurá Hulanda, en Otrobanda. En el siglo XVIII, una "kurá" era una mansión rodeada de edificaciones anexas para servicio y un muro. Kurá Hulanda ha sido reconstruida con calles sombreadas de adoquines, jardines, estatuas y murales. Sus 25 edificios de importancia histórica albergan ahora un hotel, restaurantes, galerías, boutiques y el museo de la esclavitud. acoloridas tonalidades.
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