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La historia de la isla se mantiene viva en la arquitectura de Willemstad, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Igualmente vibra en el arte que inspiraron las guerras de conquista y en la belleza del mar Caribe. Se encuentra también en las plantaciones del siglo XVII, que recuerdan el pasado colonial de prosperidad en la isla.
En 1634, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales necesitaba un puerto de aguas profundas como base principal para desarrollar su imperio comercial. Encontraron la bahía perfecta en Curazao, una de las consideradas “islas inútiles” de España, y se apoderaron de la tierra. Debido a su estratégica ubicación entre África, el Caribe y América del Norte, pronto Curazao prosperó como centro del negocio de esclavos.
Ya para el siglo XVIII, la trata de esclavos había convertido a Curazao una de las islas más ricas de toda la cuenca del Caribe. Los holandeses establecieron grandes plantaciones y construyeros mansiones (conocidas como landhuizen). Los propietarios diseñaron sus casas según los estilos arquitectónicos clásicos y las pintaron con relajantes colores pastel.
Una gran cantidad de estas mansiones aún sobreviven como ejemplos latentes de esa arquitectura y se ha logrado preservar el arte, la cultura y la historia, que se remonta a los indios arahuacos y llega hasta nuestros tiempos.
Savonet Plantation, una de las primeras y más grandes plantaciones de la isla, tuvo en su momento de mayor esplendor 1.572 hectáreas. La tierra, con la elevación más alta de la isla y abundante vida silvestre, se preservó como el parque nacional Christoffel. La casa de color dorado con ribetes blancos se construyó en 1662 y fue restaurada en 2010 como museo cultural con exhibiciones multimedia que ilustran el tipo de vida de la época de los indios arahuacos, así como de los períodos español y holandés.
No todas las plantaciones ocupan vastos terrenos. La hacienda Landhuis Bloemhof (construida alrededor de 1735) tiene 2,83 hectáreas, y se especializa en el almacenamiento de agua, no en cosechar la tierra. En dos diques se recoge el precioso líquido para abastecer a Willemstad. Últimamente, como lugar de residencia de los artistas Max y May Henríquez, se ha convertido en un sitio de reunión de artistas, así como de teatro y literatura. Después que se renovó en 2002, la casa y los terrenos aledaños se establecieron como un centro para artes creativas con muestras, talleres y representaciones.
El mar azul y el cielo color turquesa, los vivos colores de las frutas tropicales y el hermoso colorido de las aves de la isla inspiran las audaces y ricas paletas de las pinturas. La mansión Landhuis Habaai (que se construyó hacia el siglo XVII) sirvió primero como residencia y escuela y en la actualidad es sede de la prestigiosa Galería de Arte Alma Blou. La galería tiene pinturas con temas caribeños, esculturas, cerámicas y joyería. Un café ofrece un variado menú en un jardín con esculturas.
A pesar de haber sido un notable centro de esclavos, Curazao tiene profundas convicciones religiosas y una larga tradición de tolerancia religiosa. Los judíos sefarditas que se vieron obligados a escapar de la Inquisición española y portuguesa hallaron refugio en Willemstad en 1674. La sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, reconstruida en 1732, es la sinagoga activa más antigua que existe en el continente americano. El Museo Cultural Judío cuenta con artefactos históricos, algunos de los cuales todavía se utilizan en los servicios religiosos.
La Iglesia Protestante de Curazao data de los tiempos de la fundación de la colonia en 1635. Atraviese el arco de Fort Amsterdam y contemple el Fuerte Church, pintado de tierra, dorado y blanco, que se edificó en 1769. Fíjese en la bala de cañón británico que quedó incrustada en 1804 en la fachada encima de la puerta. Por su parte, el Museo Histórico Cultural Protestante es una pequeña edificación con artefactos culturales que se remontan a los días de la colonia.
Un nuevo país con un alma llena de pasado
Cuando el 10 de octubre de 2010 las Antillas Holandesas desaparecieron oficialmente como entidad política, Curazao y St. Maarten se convirtieron en dos los más recientes países autónomos del mundo. Aunque se podría decir que Curazao tiene poco más de un año de vida, su herencia cultural se encuentra entre las más fascinantes y diversas del Caribe.
En el momento en que los europeos llegaron a Curazao, la isla estaba habitada por indios caquetíos, una rama del grupo étnico arahuaco, cuyos habitantes, según se decía, eran sumamente altos. Por esa razón el conquistador Alonso de Ojeda la llamó “la isla de los gigantes” cuando la reclamó para la corona española en 1499. Sin embargo, España no tenía mucho interés en un territorio árido con pocas riquezas, y Curazao permaneció como un lugar sin mayor importancia hasta que la República holandesa entró en la escena.
Después que la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales creó la colonia de Nueva Amsterdam (que más tarde cambiaría su nombre al de Nueva York) en 1624 y se apoderó del asentamiento portugués de Pernambuco en Brasil en 1630, buscó un punto intermedio entre las dos nuevas colonias para facilitar el comercio. De ahí que en 1634 los holandeses conquistaran Curazao de las manos de los españoles. No pasó mucho tiempo para que la isla se convirtiera en una parada importante en la ruta de comercio triangular, donde los esclavos eran alimentados, vendidos y enviados a sus destinos finales. De 1634 a 1814, el año en que la esclavitud se abolió en Holanda, más de 100.000 esclavos cambiaron de dueño en Curazao. En la actualidad, en la isla se nota la influencia de la diáspora africana, desde sus audaces celebraciones carnavalescas hasta la cadencia de su idioma, el papiamento. Hay también un palpable pasado portugués en este idioma, que fue llevado a la isla por los judíos sefarditas luego que Portugal recuperó el Brasil holandés en 1654.
Curazao experimentó una caída en su riqueza debido al fin de la trata de esclavos. El panorama se mantuvo casi inalterable hasta mediados de los años 20 del siglo XX cuando se encontró tanto petróleo en la cuenca del lago Maracaibo en Venezuela que nadie sabía exactamente qué hacer con él. La compañía holandesa Shell construyó entonces ISLA, una de las refinerías más grandes del planeta, que llevó al país una gran influencia de inmigrantes holandeses, norteamericanos y caribeños. Estas culturas tan variadas terminaron por fundirse entre sí en Willemstad hasta crear una formidable y diversa sociedad en la que el béisbol es una pasión nacional y el plato conocido como mondongo un manjar.
Y sin embargo, es en la música donde se pueden apreciar mejor los efectos que ha dejado el crisol de culturas diferentes en Curazao. Desde los ritmos afrocubanos hasta los sudamericanos; del merengue al calypso; de las festividades del carnaval, con el propio tambú de Curazao hasta los hipnóticos ritmos que se escuchan durante el Festival de la Salsa y el vibrante North Sea Jazz Festival, la música ha logrado ocupar un puesto de importancia en el estilo de vida de la isla que va más allá de ser una simple afición.
Arquitectura que perdura
Por Els Kroon
Desde los primeros tiempos, los visitantes extranjeros que recorren Willemstad supieron apreciar la singular arquitectura colonial holandesa que engalana la ciudad. Si nos remontamos a 1634 los colonizadores holandeses ni siquiera se imaginaban que la vívida y colorida paleta de los edificios que habían construido en la capital de Curazao un día sería aclamada como uno de los más perdurables monumentos de la lista de ciudades declaradas Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco.
Al cabo de muchos años, los pintorescos edificios han sido reparados y se han realizado varios intentos por restaurarlos. En una fecha tan temprana como 1959 la Fundación para Preservar los Monumentos Nacionales comenzó a tener un marcado interés en restaurar las diversas construcciones, pero no fue hasta finales de los años 80 que se inició una larga campaña que duró toda una década para rehabilitar a Willemstad. Con un compromiso tanto por parte del sector público como del privado, las restauraciones lograron que en 1997 Willemstad fuera incluida en la lista de la Unesco.
Desde los libros de registros de los comerciantes que visitaban el país en el siglo XVIII hasta las más recientes campañas publicitarias internacionales, los gabletes curvos y los techos de tejas que adornan tantos edificios forman parte integral de las principales atracciones de Curazao.
Lea mas sobre la colorida arquitectura de Curazao.
Simón Bolívar
El gran Libertador de América del Sur dejó en Curazao su legado imperecedero
Simón Bolívar, el gran libertador de cinco países sudamericanos, no siempre fue bien recibido en Caracas, la propia ciudad donde nació. Cuando en 1812 Venezuela declaró su independencia, España respondió con mano dura. Bolívar, que ya se destacaba como líder revolucionario, y sus dos hermanas, se vieron obligados a escapar a la cercana Curazao, donde un comerciante judío que simpatizaba con su causa les dio techo y abrigo.
Las hermanas vivieron en lo que en la actualidad es el Museo Octagon, que tiene una exhibición permanente sobre Bolívar. Su casa, que ya no existe, quedaba justamente frente al puerto de Willemstad. Allí, Bolívar escribió su manifiesto para librar una guerra de independencia, que anunció a finales de ese mismo año en Cartagena, Colombia. Bolívar —el George Washington de América del Sur— eventualmente expulsó a España del Nuevo Mundo, y le aseguró la independencia a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Sin embargo, al cabo de toda una vida de luchar contra el yugo colonial, El Libertador murió pobre en 1830.
Bon Biní...
I ora nos ta leu foi kas
Nos tur ta rekorda
Korsou su solo i playanan
Orguyo di nos tur
Laga nos gloria kreador
Tur tempu i sin fin
K'e la hasi nos digno
Di ta yu di Korsou.
And when we are far from home
We do always remember
Curaçao, its sun and beaches
The pride of us all
Let us honour our Creator
All times and without end
That He has made us worthy
To be children of Curaçao.
Y cuando estamos lejos del hogar
Siempre pensamos
En el sol y las playas de Curazao
Nuestro orgullo
Gloria a nuestro Creador
Por siempre y eternamente
Porque nos ha hecho dignos
Hijos de Curazao.
Este texto fue extraído del himno nacional de Curazao.
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