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El discreto encanto del licor Curacao
Por Jane Ammeson
Durante siglos, los curazoleños han recogido la laraha (naranjas de color verde oscuro con una pulpa amarilla y un sabor amargo) para fabricar un licor que toma su nombre de la propia isla donde nace y se elabora. Para hacerlo, pelan la laraha con un cuchillo de madera (se cree que los de metal pueden dañar las cáscara) y luego dejan las cáscaras bajo el ardiente sol caribeño durante varios días. A medida que las cáscaras se secan, el aceite que contienen se concentra más y adquiere más aroma, lo que lo hace el ingrediente perfecto para procesar, junto a alcohol, agua y diferentes especias, un licor cuyo color es transparente. Al igual que ha ocurrido con muchas recetas que han pasado de mano en mano de generación a otra, las familias de la isla utilizan sus propias fórmulas secretas para crear esta deliciosa bebida.
En 1896, la familia Senior se convirtió en la primera del país en comercializar el licor fabricado en casa. En un principio lo hicieron desde la casa y más tarde, en tanto crecía el negocio, en una casa palaciega (landhuis) construida en el siglo XVII devenida destilería: la Mansión Chobolobo.
Dentro de la propiedad —una casa amarilla con toldos verdes rodeada por palmeras y árboles de naranja laraha— está el alambique que la familia Senior importó de Filadelfia hace más de 100 años y que todavía sigue refinando el dulce licor. Afuera, al igual que se viene haciendo desde hace más de un siglo, los trabajadores recogen y luego pelan las naranjas a mano, el único fabricante de licor en la isla que lo hace.
La leyenda de Curazao cuenta que las larahas son las naranjas oscuras oriundas de la provincia de Valencia, en España, que llevaron a Curazao los conquistadores españoles tras haber descubierto a la isla en el siglo XVI. El clima árido hizo que las naranjas se redujeran y se pusieran amargas a un punto tal que no podían comerse.
Comoquiera que Senior & Company sigue la forma tradicional de elaborar el Curacao, la firma tiene el derecho de proclamar que el licor es a la vez original y auténtico. De hecho, lo único que ha cambiado en todos estos años es la adición de brillantes colores tropicales como azul, verde y naranja, al mismo tiempo que se mantiene el tradicional color claro. Lo cierto es que sin que importe mucho cuál es su color, el sabor del Curacao sigue siendo el mismo.
Los visitantes pueden recorrer la Mansión Chobolobo de lunes a viernes de 8 a.m. al mediodía, y de 1 p.m. a 5 p.m. La entrada es gratuita. Para más información, llame al teléfono 461-3526 o visite curacaoliqueur.com.
Visitors can tour Landhuis Chobolobo Monday through Friday from 8 a.m. to noon and 1 p.m. to 5 p.m. Admission is free. Call 461-3526 or visit the website at curacaoliqueur.com.
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