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Cuatro días en Curazao

Por Gary Lee

La isla es un excelente destino turístico para familias, recién casados, parejas o solteros en busca de una escapada hacia un lugar tropical. ¿Quiere olvidarse del mundo bajo una sombrilla en una magnífica playa durante el día y pasarla de maravilla en un suntuoso club de jazz por la noche? ¿O tal vez nadar en un acuario por la tarde y luego recorrer un museo de arte tras otro? A lo largo y ancho de 273 kilómetros cuadrados, Curazao ofrece todas estas atracciones y mucho más. Para ver toda la isla, lo mejor es alquilar un automóvil, pero para aquellos que prefieran no tener que conducir, hay muchos autos de alquiler y tours con guías que lo pueden llevar de un sitio a otro. En cuanto llegue, podrá seguir el flujo natural de la isla, o utilizar su itinerario para así mezclar las actividades que más le interesan.

Esta isla bañada constantemente por el sol tiene todo lo que los vacacionistas buscan en el Caribe: divertidas playas, bellezas naturales, museos únicos y restaurantes para todos los gustos. Durante una visita de 96 horas, usted podrá conocer los principales lugares del país, y todavía le quedará tiempo para relajarse.


Primer día

Por la mañana:
Conozca Willemstad, la capital llena de historia. Lo mismo podría hacerlo tomando una excursión en trolley que recorriendo a pie y por su cuenta las zigzagueantes calles de Willemstad. Lindos edificios con arcadas, techos de tejas rojas y pintorescas características de estilo holandés engalanan las calles. La ciudad es pequeña y resulta cómoda para caminar, dividida por la encantadora bahía St. Anna. De un lado, está Punda, un área repleta de tiendas, restaurantes y mercados de todo tipo. Del otro lado, se halla Otrobanda, con sus históricas casas pintadas con los atractivos colores de la isla. El legendario puente flotante Queen Emma conecta las dos secciones.

Dondequiera que usted vaya a explorar, hay mucho que ver. Una de las paradas obligatorias es el Mercado Flotante, donde docenas de vendedores ofrecen al visitante frutas tropicales y otras delicias para comprar. No deje de conocer la Sinagoga Mikvé Israel-Emanuel. Construida en 1732, es el templo más antiguo que aún funciona en el hemisferio norte. Entre las interesantes cosas que podrá contemplar aquí está el piso cubierto de arena, que representa el éxodo de los hebreos a través de los desiertos. El Museo Histórico-Cultural Judío, a sólo una puerta de distancia, detalla la rica historia de los asentamientos judíos en la isla.

De igual modo, no se pierda el Fuerte Amsterdam. Edificado en el siglo XVIII, en la actualidad es la sede de la residencia del gobernador, el Fuerte Church y otros edificios gubernamentales. Dado que tiene tantas históricas edificaciones, no resultó ninguna sorpresa que la ciudad, fundada en 1634, fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Por la tarde:
A pleno sol. Después de que se esconda un poco el sol del mediodía es el momento perfecto para ir a nadar y regocijarse en las prístinas aguas color turquesa que rodean la isla. En total, hay 38 playas, todas diferentes entre sí, algunas rodeadas por impresionantes acantilados, mientras otras tienen largos tramos de arena que parecen haber sido hechas con azúcar. Los amantes del buceo con esnórquel y los nadadores pueden ir en automóvil o a bordo del Beach Express a Cas Abou o a otra playa en la zona menos concurrida y por consiguiente más silvestre del país. Una de las más populares es Playa Porto Mari, una espléndida extensión de arena blanca y aguas clarísimas que queda a unos 16 kilómetros al oeste de Willemstad.

Si no quiere aventurarse a ir muy lejos, pues no se preocupe, ya que muchos de los hoteles en Willemstad y en sus alrededores tienen bonitas playas privadas.

Por la noche:
Complazca a su paladar. Los curazoleños tienen fama de ser amantes de la buena cocina. La mayor parte de los restaurantes del área se especializan en pescado fresco, cabrito o platillos típicos del país como la cacerola de iguana. Hay igualmente una gran selección de sitios gourmet cuyas cocinas siguen las tradiciones suizas, francesas, holandesas, indias y de otras culturas. Estupendas opciones para comer están disponibles para cualquier categoría, ya sea informal, formal o familiar.

Segundo día

Por la mañana:
Explore las bellezas naturales de Curazao. Puede comenzar poco después del desayuno y antes de que el sol empiece realmente a calentar. Una buena idea es dar un paseo por alguno de los senderos del Parque Nacional Christoffel, una reserva natural de 1.800 hectáreas, repleto de jardines, montañas, flora y fauna, que se encuentra en el extremo oeste de la isla. Asegúrese de ver las cabras, iguanas, burros, venados de cola blanca y otras criaturas que se mueven con absoluta libertad de un lado a otro. El Monte Christoffel, con una altura de 377 metros sobre el nivel del mar, es la elevación más alta de la isla. Desde allí, en días claros, se puede ver muy bien una hermosa vista de la costa de Venezuela.

Si decide visitar las cuevas Hato Caves, otro de los lugares favoritos de los turistas, entonces vivirá una experiencia memorable. En ellas encontrará una intrincada red de estalagmitas y estalactitas que cuelgan de los arrecifes coralinos hechos por la erosión de miles de años, en tanto un guía se encarga de narrar las increíbles historias de las tribus indias que habitaron en estas cavernas hace 1.500 años. En el Acuario de Curazao tendrá la oportunidad de ver de cerca 400 variedades de especies marinas, entre ellas tortugas y tiburones, nadando de aquí a allá en grandes tanques de agua salada. Los buzos y nadadores más osados podrán nadar junto a mantarrayas y otros peces y también podrá darle de comer a los animales. Una posibilidad que podría contemplar es participar en la amplia gama de actividades recreacionales que existen, como por ejemplo, ciclismo, observación de aves, montañismo y deportes acuáticos en Caracasbaai. ¿Quiere hacer algo realmente poco usual? La Granja de Avestruces, donde se crían las enormes y simpáticas aves, cuenta con excursiones con guía y la oportunidad de alimentar a estos animalitos.

Por la tarde:
Recorra los museos. Curazao tiene una de las concentraciones de museos más diversa de todo el Caribe. El Museo Kurá Hulanda, situado en los terrenos del lujoso hotel boutique del mismo nombre, brinda una sobria y profunda mirada al tópico de la trata de esclavos en toda la región caribeña y otras partes del Nuevo Mundo. Una réplica de una bodega usada para transportar a los esclavos a través del Océano Atlántico es uno de los muchos objetos en exhibición.

Localizado en Otrobanda, el Museo Curazao muestra pinturas y artefactos que cuentan la apasionante historia de la isla. El Museo Marítimo emplea modelos de embarcaciones, gráficos y equipos de navegación para explicar el importante papel que el comercio, la construcción de barcos y la economía marítima desempeñaron en la vida de la isla durante muchos años. Si quiere retroceder en el tiempo y ver cómo era la vida colonial en el siglo XIX, visite entonces el Museo Country House, que está en el pueblecito de Westpunt. Muebles de época, al igual que ropa y viejas herramientas de labranza se exponen a la vista del público.

Por la noche:
Viva la noche entera. Decídase por uno del sinnúmero de bares, discotecas y clubes que alegran la vida nocturna de la ciudad. Los amantes del jazz llenan Blues, un cálido club donde se presentan intérpretes de esta música tanto locales como visitantes. Los miércoles, al atardecer, vaya a De Gouverneur, donde los grupos y bandas "descargan" hasta altas horas de la madrugada. En Sea Aquarium Beach, una larga hilera de tabernas y clubes a la orilla de la playa están repletos desde las primeras horas de la tarde hasta bien entrada la noche. El domingo es el día más vibrante de la semana, pero cada noche hay una sorpresa distinta.

Tercer día

Por la mañana:
Frenesí de compras. Galerías de arte, boutiques de artesanías y otras tiendas especiales tienen tentadoras opciones de compra. Vaya primero a Heerenstraat y a Gomezplein, ambas calles abiertas a los peatones que están en el amistoso distrito de Punda, en Willemstad. Múltiples artículos holandeses —como lencería bordada, quesos y zuecos— son algunos de los artículos peculiares que se encuentran en las tiendas aquí. Los trabajos de los artistas y artesanos locales se venden en muchas de las boutiques. Hay también otros establecimientos que venden joyas, oro y equipos electrónicos. Otras cosas que igualmente puede buscar son estilizados trajes de baño, ropa de estilo tropical y tabacos cubanos.

Por la tarde:
Bucee en las profundidades. La abundancia de exóticos peces tropicales en las aguas de Curazao convierten a esta isla en uno de los mejores sitios de todo el Caribe para bucear y extasiarse con el misterioso mundo de las profundidades. Los que tengan experiencia en deportes submarinos podrían ir al Parque Submarino de Curazao, ubicado en la parte sur de la isla. Allí hallará más de 20 kilómetros de playas y arrecifes sin protección además de los restos de un barco que se hundió en el lugar hace más de un siglo. Otro bonito paraje digno de ser explorado es Banda Abou, en la costa suroeste. El tramo a lo largo de la parte central de la isla entre Bullen Bay y el resort Breezes es también un sensacional sitio para bucear, pero se recomienda que aquellos que no sean muy expertos no deberían aventurarse muy lejos en el monumental universo de la vida marina. En las tiendas de buceo que hay por toda la isla se pueden alquilar los equipos necesarios, así como también recibir algunas provechosas lecciones.

Por la noche:
Tome un crucero. Varias compañías de barcos llevan a los visitantes a un montón de paseos acuáticos. Algunos recorren las aguas cercanas a la isla a la hora del crepúsculo o a plena luz de la luna, y sirven cocteles o cena. Una excursión muy popular es la que lleva a los visitantes hasta Kleine Curaçao, una islita prácticamente deshabitada que se encuentra entre Curazao y la vecina Bonaire.

Cuarto día

Por la mañana:
Haga una excursion a las plantaciones. Ahora que ya se ha familiarizado con Curazao, es el momento de conocer algunos de las llamadas landhuizen, las famosas mansiones de las plantaciones. En los últimos años, muchos de estos fastuosos chalets, construidos como grandes casonas en las haciendas durante la época colonial de los siglos XVIII y XIX, han sido cuidadosamente restaurados y abiertos al público.

La primera parada deberá ser la destilería de licor de la familia Senior, que se encuentra en la Mansión Chobolobo, una plantación del siglo XVIII. Aquí se elabora el irresistible licor que toma su nombre de la isla, el mundialmente famoso Curacao, hecho a base de naranjas laraha, una variedad amarga que se cosecha en el país. En el pequeño y pintoresco salón de exhibiciones, un cartel explica cómo se fabrica la bebida, al tiempo que gratuitamente se ofrecen muestras de diferentes sabores.

De aquí, podría ir a Landhuis Brievengat, que queda a menos de 15 minutos en automóvil al noreste de Willemstad, y se encontrará cara a cara con el esplendoroso pasado de Curazao. Según se cree edificada alrededor de 1750, esta impresionante mansión fue la hacienda principal de una familia dueña de extensas huertas de sábila y de crías de ganado. Muebles antiquísimos y artesanías están a la venta aquí.

Otras notables casas de plantaciones que han sido remozadas con esmero son: Landhuis Kenepa Knip, Landhuis Groot Santa Martha y Jan Kok. Todas están abiertas al público.

Por la tarde:
Visite un jardín de hierbas. Den Paradera, localizado a unos 20 minutos en automóvil de Willemstad, es un jardín de plantas y hierbas orgánicas de desbordante belleza. Los expertos guías le enseñarán a los visitantes la gran variedad de hierbas que se cosechan aquí, como la sábila, y otras con las que se preparan distintos tipos especiales de té para tratar enfermedades como la presión sanguínea alta y los fuertes dolores de cabeza. La propietaria, Dinah Veeris, una consumada especialista en hierbas, en ocasiones se encuentra en el lugar y ofrece en persona consejos sobre los tratamientos con hierbas.

Por la noche:
Pruebe su suerte en el juego. ¿Le gusta apostar? Termine su periplo de cuatro días a lo grande haciendo un recorrido por los casinos de la isla. Varios de los principales hoteles —entre ellos el Curazao Marriott Beach Resort, el Hilton Curazao y el Plaza Hotel Curaçao— tienen magníficos casinos donde probar su suerte. El ambiente de juegos aquí es mucho más íntimo de lo que es en otras islas del Caribe. Imagínese pequeños establecimientos en lugar de los majestuosos casinos de Las Vegas. Uno de ellos, The Emerald Casino, localizado en el Marriott, con frecuencia tiene espectáculos en vivo y cuenta con una animada atmósfera nocturna.

Visite nuestro mapa interactivo para vistas de 360 grados de los lugares más sobresalientes de la isla!

Para información para moverse en la isla, visite nuestra sección de Transportación.


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