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Dinah Veeris
Por Jane Ammeson
Afectada por complicaciones médicas luego de someterse a una cirugía, Dinah Veeris decidió curarse a sí misma aprendiendo las tradiciones medicinales caribeñas. Viajó extensamente estudiando con curanderos y luego regresó a Curazao donde, en el kunuku (campo) de la isla no muy lejos de Willemstad, creó Den Paradera, un jardín botánico e histórico lleno de hierbas curativas.
"Pongo todo mi corazón en mi trabajo porque he sentido dolor y puedo sentir el dolor de mis clientes", dice Veeris, una elegante mujer que viste largos vestidos vaporosos y turbantes en combinación. "Lo que ofrezco es la fortaleza de la vida, que viene de las plantas y que fue creada por Dios para sanarnos".
Bien sea que uno crea o no en la filosofía de Veeris, un paseo por sus galardonados jardines es tiempo bien invertido simplemente por su espléndida belleza. Cada área del jardín está llena de plantas designadas para curar aflicciones médicas. Kalbas di mondi alivia a quienes sufren de un resfriado; el anamu, por su parte, es un tratamiento contra el asma. También hay imaginativos detalles en el jardín: una bañera pintada de azul repleta de orquídeas, casitas para pájaros y piedras pintadas de brillantes colores formando una cerca y tablones que cuentan la historia de la historia rural de la zona.
Al final del jardín hay una pequeña tienda que vende hierbas curativas y licores medicinales como vinos de sorrel, djamu y karawara. Veeris también utiliza las plantas de su jardín para hacer té de hierbas, jugos de frutas, perfumes y popurrís de hierbas.
"Estas plantas cuentan la historia de nuestra cultura", comenta Veeris. "Mi misión es elevar el conocimiento de los remedios naturales de hierbas. Quiero que la gente sepa y entienda que el conocimiento de nuestros ancestros esclavos no era una tontería; ellos sabían mucho".
Den Paradera está abierto de 9 a.m. a 6 p.m., de lunes a sábado. Disponen de tours guiados o sin guías mediante cita. Tel: 767-5608. Dirección: Seru Grandi Kavel 105A, Banda Riba.
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