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Vine, vi y... quiero volver
Por Jeffrey Laign
Llena de tesoros históricos, maravillas naturales y atracciones para divertirse sin parar, esta isla es un festín inolvidable para los visitantes.
De día o de noche, siempre hay algo que hacer en Curazao. Es por ello que esta isla con un sabor holandés tan fuertemente arraigado es el lugar perfecto lo mismo para celebrar una suntuosa boda, pasar unas vacaciones familiares que para realizar una productiva reunión de trabajo.
¿Conoce a alguien que sea un apasionado de la historia? Los que disfrutan explorando el pasado vivirán la experiencia de su vida cuando se remonten a la gloriosa época de los colonizadores holandeses. Por su parte, los fanáticos del buceo pueden aprovechar al máximo las cristalinas aguas que rodean la isla, mientras que quienes gustan de la naturaleza quedarán cautivados por los desérticos paisajes y la enorme variedad de animales y plantas que encontrarán a su paso.
Tal vez es el sinfín de entretenimientos que existen aquí una de las razones por la que los visitantes continúan viniendo. Hay tantas y diversas actividades que hacer en Curazao que a menudo los que la visitan se dan cuenta, ya de regreso en casa, que les hace falta más de un viaje para conocer a fondo esta isla realmente paradisíaca. ¿Qué le parece pasar toda una mañana buceando y luego dedicar la tarde a escalar una montaña o recorrer la casona de una antigua plantación cuando empieza a salir la luna? Cualquiera que sea su preferencia, de seguro hallará muchas formas de pasar bien sus días en Curazao.
La mayor parte de los turistas comienzan su recorrido en Willemstad, la encantadora capital de la isla. A todo lo largo del puerto de la ciudad, se puede percibir la rica herencia cultural holandesa en las casas que se construyeron juntas unas con otras y que fueron pintadas con todos los colores del arcoiris. Fundada en 1634, Willemstad recientemente fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Mundial de la Humanidad. El puente flotante Queen Emma, que varias veces al día se mueve para dejar pasar todo tipo de embarcaciones, conecta las dos partes más importantes de la ciudad, llamadas Punda y Otrobanda.
Podrá ver fácilmente todos los rincones de la ciudad recorriendo a pie sus calles o, si lo prefiere, tomando uno de los llamados trolleys, los autobuses de turismo que recorren Willemstad. De cualquiera de las dos formas, visite la Sinagoga Mikvé Israel-Emanuel, la más antigua del hemisferio occidental, y que en la actualidad continúa en uso. Construida en 1732, tiene una hermosa arquitectura holandesa colonial y un patio al estilo español que es un verdadero encanto. Por otra parte, en ella se sigue la tradición portuguesa-sefardita de cubrir el piso del santuario con arena, una costumbre con la que se representa el difícil cruce por el desierto que tuvieron que hacer los antiguos israelitas.
Al lado de la sinagoga se encuentra el Museo Histórico y Cultural Judío, con una copiosa información sobre la comunidad judía, y donde se hallan documentos que narran la labor que durante siglos han realizado en la isla los hebreos. Entretanto, otro museo, el impresionante Museo Kurá Hulanda, uno de los mejores de su clase en todo el mundo, le rinde homenaje parecido a África y a los esclavos que fueron traídos a Curazao. Hay fascinantes exhibiciones de arte africano, así como interesantes objetos y artefactos de utilidad para los antiguos imperios de África occidental.
Para saber más sobre la vida de los primeros colonizadores holandeses, nada más apropiado que visitar la mansión landhuis donde en la actualidad se halla el Museo Country House, una edificación del siglo XIX que ha sido cuidadosamente restaurada . En otra casa de porte señorial, Landhuis Chobolobo, están las oficinas principales y la destilería de la firma Senior & Co., que produce el delicioso licor Curacao, de fama mundial. Casi se ha convertido en un paseo obligado hacer un recorrido por el lugar y conocer de qué forma la destilería fabrica el conocido licor que con el tiempo ha devenido en el símbolo más emblemático de la isla.
Es casi seguro que a los apasionados de la historia les interese conocer el vetusto Fort Nassau, una antigua construcción militar que queda al nordeste de la capital, y desde donde se ve en toda su majestuosidad la impresionante Bahía de St. Anna. El fuerte fue finalizado en 1797, y si bien ya no protege la isla, en cambio posee un restaurante cuyos suculentos platos vale la pena saborear.
Mil cosas que hacer
Los amantes de las caminatas y de las actividades al aire libre descubrirán que hay mil cosas que hacer en Curazao. Por ejemplo, el Parque Nacional Christoffel, de 1.799 hectáreas, en la parte oriental de la isla, tiene infinidad de senderos para montar bicicleta y muchos otros más en los que se puede practicar el montañismo, así como hermosos y diferentes paisajes donde abundan los animales silvestres, como cabras, iguanas, burros y el atractivo venado de Curazao. En la costa norte está el Parque Nacional Shete Boka, donde hay un santuario de tortugas. El Parque Submarino, creado en 1983, abarca alrededor de 18 kilómetros en la costa este y es una tentación casi inevitable para que los fanáticos del buceo se pasen largas horas admirando los prístinos arrecifes coralinos, cosa que también pueden hacer aquellos que prefieran alquilar una embarcación con fondo de cristal para dar un paseo por toda el área.
Si decide visitar las cuevas Hato, entonces experimentará una vivencia inolvidable. En ellas encontrará estalagmitas y estalactitas formadas por los arrecifes coralinos, producto de la indetenible erosión durante miles de años, así como un lago subterráneo y antiguos petroglifos indios. Si lo que le gusta es mirar de cerca a los animales, Curazao le tiene preparadas varias sorpresas que no podrá rechazar. Admire de cerca las rayas, tortugas y morenas gigantes en el Acuario de Curazao, donde hasta puede alimentar a distintas variedades de tiburones, siempre con la protección de una gruesa malla de acero. Con sus peces exóticos, sus espectáculos para dar de comer a los animales y su centro de encantadores delfines, en el acuario toda la familia se divertirá de lo lindo.
De igual modo, podría hacer una excursión a bordo del Seaworld Explorer, un submarino semisumergible que le permite contemplar de forma cómoda y segura el sensacional espectáculo de los extraordinarios arrecifes de la isla. Una vez de vuelta a tierra firme, conozca las costumbres y características de varios tipos de aves gigantes visitando la Granja de Avestruces de Curazao, o bien sorpréndase con los inimaginables secretos medicinales de exóticas plantas en el bellísimo herbolario Dina Veeris, donde crecen las más fabulosas variedades de hierbas y donde puede comprar productos elaborados a base de ellas en una tienda que ha sido habilitada especialmente.
Una de las ventajas que tiene Curazao es lo fácil que pueden los visitantes moverse de un lado a otro si alquilan un automóvil. Si, en cambio, decide que no quiere tener que preocuparse por conducir, entonces tome el pintoresco autobús Beach Express que durante el día lo llevará a las hermosas playas de la zona occidental del país, en las que podrá nadar, bucear o simplemente tenderse en la arena junto a un mar cautivador y sentir la embriagadora brisa marina. Al caer la noche, el colorido autobús se convierte en el Party Bus (Autobús Fiestero), haciendo un animado recorrido y deteniéndose en algunos de los clubes más entretenidos y divertidos de toda la isla.
Cerca del Acuario está Mambo Beach, un sitio muy de moda donde por las noches hay siempre bulliciosas y concurridas fiestas. Nemo es otro club igualmente muy popular en el área de Bapor Kibra, un bar y restaurant que se encuentra en el centro turístico Lions Dive & Beach Resort. Si no le apetece bailar, entonces nada mejor que ver una cinta de estreno en The Movies, en el distrito Punda, un complejo cinematográfico que cuenta con seis salas, lo que lo convierte en el más grande de todo el Caribe.
¿Ve ahora por qué tantos visitantes se enamoran de esta maravillosa isla y vuelven puntualmente año tras año? Lo mismo de día que de noche, siempre se encuentra algo que hacer en Curazao. Como en los impactantes bazares árabes: ¡aquí hay de todo para todo el mundo!
Haga como el Capitán Nemo. A bordo del Seaworld Explorer, un semi-submarino de tecnología avanzada, podrá ver de cerca los espectaculares arrecifes de coral de Curaçao — sin mojarse. Visite atlantisadventures.com/curacao para más información.
Los vuelos escénicos de Blue Skies ofrecen un punto de vista imponente de la isla. Para los más adventureros, los pilotos — ex-militares — demostrarán las capacidades únicas de un helicóptero. Imagine "Top Gun" — usted sentirá la emoción de una misión de reconocimiento militar al sobrevolar a baja altura las aguas turquesas del Eastpoint. Para una excursión totalmente única y memorable (de día o sobre noche), los helicópteros de BlueSkies le volarán a su propia isla privada, la isla deshabitada de Little Curaçao (a 6 millas de Eastpoint). BlueSkies lo puede dejar con algunas comodidades urbanas, una hielera y apetitosos bocaditos. O, disfrute de su propio episodio de "Sobreviviente" — con algunos consejos de supervivencia de BlueSkies en cómo cazar y preparar su propio alimento — durante su estadía en Little Curaçao. Visite: blueskieshelicopters.com
Visite nuestro mapa interactivo para vistas de 360 grados de los lugares más sobresalientes de la isla!
Para información para moverse en la isla, visite nuestra sección de Transportación.
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