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Para empezar, vea las obras de la artista internacional Jolanta Pawlak en Maravia, su galería situada frente al agua en el Handelskade. Disfrute de una paletada de Lover's, un helado increíblemente cremoso hecho en la isla, o una tajada de torta de manzana al estilo holandés en el Iguana Café mientras contempla cómo el puente flotante Queen Emma se abre y se cierra para permitir el cruce entre los distritos de Punda y Otrobanda. Recorra el tradicional Mercado Flotante, donde embarcaciones de Venezuela, a 60 kilómetros de distancia, atracan todas las mañanas en el muelle con su carga de coloridas y brillantes frutas frescas, vegetales y flores, así como con canastas llenas de pescados y dulces típicos del Caribe hechos con tamarindo y caña de azúcar. Disfrute los olores —y si se le abre el apetito, los sabores— de las comidas que ofrecen los vendedores callejeros situados a todo lo largo de los muelles. Haga una pausa en Plasa Jojo Correa, una bonita plaza que queda al otro lado de la calle, donde los artesanos venden sus productos.
Sin embargo, las verdaderas estrellas de la isla no caminan ni vuelan: ¡nadan! No necesita usar esnórquel ni un tanque de oxígeno para conocer a estas inigualables y poco usuales criaturas marinas. Lo único que tiene que hacer es dar un paseo por Sea Aquarium. Allí encontrará morenas, anguilas, mantarrayas y flamencos. Puede incluso acercarse a estos animales: recibir un beso de un león marino, jugar con las estrellas de mar y hasta darle de comer a un tiburón nodriza. No es mala idea ir preparado con el traje de baño, en caso que quiera nadar junto a un delfín.
No deje de visitar el Dinah’s Botanic and Historic Garden en Den Paradera. La propietaria y experta botánica Dinah Veeris ha sabido combinar su experiencia científica del estudio de las plantas con un vasto conocimiento de las tradicionales prácticas caribeñas de cultivo. En este encantador jardín, las hierbas adquieren propiedades terapéuticas mágicas que sanan tanto la mente como el espíritu. Haga una breve parada en la tienda de botánica y llévese a casa champús, jabones y aceites para masaje caseros elaborados a base de hierbas, así como hierbas para hacer té y salsas que ayudan a perder peso y a relajarse.
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Desde luego, los encantos de Curazao no se limitan únicamente a la vida natural o marina, ya que la isla tiene una larga historia. Y no hay mejor lugar para conocer su rico y emocionante pasado que el centro de Willemstad, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Puede comenzar el paseo en el puente flotante Queen Emma, construido en 1888, y que conecta a Punda, el “centro” con Otrobanda, que quiere decir literalmente el “otro lado”. El puente abre de forma regular para permitir que los barcos entren y salgan de St. Anna Bay. En Otrobanda, el puente conduce a Fort Rif, una histórica fortaleza del siglo XIX donde en la actualidad se encuentran exquisitos restaurantes y tiendas de moda como Furla y BCBG, en el centro comercial Renaissance Mall. En el lado de Punda, el puente es flanqueado por las imponentes murallas del Fort Amsterdam, la actual sede del gobierno, y de Penha, con su fachada colonial holandesa color amarillo, una de las edificaciones más antiguas de Curazao. Aventúrese a un paseo a lo largo de la avenida del puerto y entonces llegará a Caprileskade. Aquí la mayor atracción es el Mercado Flotante, donde los comerciantes sudamericanos vienen a vender las frutas maduras y los frescos vegetales directamente desde sus embarcaciones.
Intérnese por los callejones de la ciudad y se topará con el edificio de roca caliza de la sinagoga Mikvé Israel-Emanuel. Entre en el templo y admire el piso salpicado de arena del recinto, o visite el Jewish Historical Museum, donde podrá apreciar una fastuosa colección de objetos ceremoniales religiosos que se han utilizado en los últimos cuatro siglos. El paseo por el tiempo continúa en Scharloo, uno de las barriadas más prósperas de Curazao, y ahora llena de mansiones restauradas del siglo XIX, como la llamada Bolo di Bruit, toda pintada de verde y que también se conoce como la “casa del pastel de boda”.
Para verdaderos amantes de la historia, Curazao tiene varios importantes museos. El Maritime Museum en Punda recuerda el papel crucial que jugó Curazao como importante puerto de comercio durante 500 años. El propio edificio, que fue diseñado para parecerse a un barco y exhibe antiguas cartas de navegación y mapas geográficos en las paredes, vale la pena por sí mismo. Los niños también pueden disfrutar la exhibición de los equipos de navegación.
Del otro lado del Puerto, en Otrobanda, el visitante encontrará el Kurá Hulanda Museum, localizado en el restaurado pueblo colonial del Hotel Kurá Hulanda. En este museo antropológico se examinan las influencias de los pueblos del oeste de África en el arte y la cultura de Curazao. Se trata de una colección permanente que cuenta con reliquias mesopotámicas, arte contemporáneo antillano y donde también se destaca la historia de la trata de esclavos.
Y recuerde que si no tiene tiempo para hacer todo lo que quiere hacer en Curazao, siempre puede comenzar a planear un pronto regreso.
Vea nuestro mapa interactivo con vistas de 360 grados de las atracciones sobresalientes de la isla!
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